del 29-ago-2018 al 29-ago-2018

La tomatina de Buñol: ¡Descarga adrenalina!

Es probable que hayas estado en decenas de fiestas repartidas por todo el mundo, pero estamos seguros de que nunca en una como esta.

Cada último miércoles de agosto, desde 1945, se celebra una breve pero intensa batalla campal en la que las balas se sustituyen por tomates maduros, no existen ejércitos ni se hacen prisioneros, y las bajas se dan por ataques de risa.

La Tomatina de Buñol tiene unas simples reglas: lanza cuantos tomates puedas, a todo el que quieras y con la fuerza que desees, ¡sálvese quien pueda! Pase lo que pase, miles de personas arrojarán 140 toneladas de tomates en sólo una hora. Abstenerse escrupulosos o preocupados por las manchas que no salen de la ropa.

Eso sí, es preceptivo seguir unas normas de seguridad que te indicarán los organizadores, como no introducir objetos cortantes en las calles donde se celebra la tomatina, parar los lanzamientos en cuando suene el aviso, o no romper camisetas ni otras prendas de vestir.

Esta Fiesta de Interés Turístico Nacional ha llegado a congregar a cerca de 22.000 personas. Tal es el interés que despierta, que cada año se acreditan en ella más de 110 medios de comunicación procedentes de varias productoras y televisiones europeas, australianas, estadounidenses, malasias o turcas, entre otras.

En la actualidad, y debido a la afluencia masiva de visitantes que provocaba en todas sus ediciones, es necesario obtener previamente una entrada –a un precio de unos 10 euros- que se comercializa semanas antes. Parte de los ingresos obtenidos se destinan a una ONG india que trabaja con mujeres en riesgo de exclusión.

La historia de la fiesta es bien curiosa: en 1945 unos jóvenes se colaron entre la comitiva de autoridades de las fiestas patronales, en medio de un desfile con músicos, gigantes y cabezudos. Uno de los participantes, debido a los empujones de estos chicos, cayó al suelo y, preso de la ira, comenzó a lanzar el género de un puesto de verduras que, casualmente, estaba ubicado justo al lado. En seguida comenzó una batalla en la que se vio envuelto todo Buñol, al más puro estilo peli de Hollywood. En años sucesivos, los chicos volvieron –trayendo tomates de sus casas-, dispuestos a crear historia. ¡Y lo consiguieron! Ahora te toca a ti mantener esta curiosa tradición…

Sólo un par de consejos: No lleves chanclas, ¡puedes perderlas en la batalla! Además, protege tus ojos con gafas de bucear. ¡El jugo de los tomates escuece!

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