del 24-jul-2018 al 31-jul-2018

Moros y cristianos en Villajoyosa: una batalla naval al amanecer

¿Te apetece vivir un combate naval y un desembarco morisco en la playa? Pues apunta en tu agenda las Fiestas de Moros y Cristianos de Villajosa.

Unos festejos declarados de Interés Turístico Internacional con más de 250 años de historia.

Esta celebración recrea la batalla de 1538, cuando unos piratas berberiscos atacaron y desembarcaron en la localidad. En apenas unas horas, los habitantes de la Villa Joiosa, gracias a su arrojo y valor, lograron repeler la agresión.

En efecto, numerosos barcos moros al mando de Zallé Arraez pretendían saquear la ciudad, pero los habitantes de la villa lucharon valerosamente y consiguieron rechazar el ataque. En su momento la victoria se atribuyó a la intercesión de Santa Marta, y puede que la santa tuviera algo que ver, pues la suerte estuvo del lado del bando cristiano: una riada acabó con los navíos enemigos cuando éstos estaban anclados en la desembocadura del río.

En la actualidad, Villajoyosa puede presumir de una escenificación digna de una producción al más puro estilo Hollywood. Comienza con los desfiles de los bandos moro y cristiano, con una caracterización digna de elogio. Año tras año los vecinos se superan en imaginación y ejecución del atrezo, con numerosos detalles preciosistas. A lo largo de las noches del 25 y 26 de julio numerosas bandas y comparsas recorren el pueblo bailando al son de la música y gozando del ambiente festivo.

Cuando llega la madrugada del día 28, grandes y pequeños empiezan a congregarse en la playa. En el ambiente se palpa la emoción, como si la batalla fuera a celebrarse realmente. En la orilla las tropas cristianas preparan su artillería de defensa, principalmente arcabuces y cañones; lejos, en el mar, más de 30 embarcaciones moras se acercan a la playa, formando una amenazadora línea en el horizonte.

El momento culminante llega con el desembarco. Tras una encarnizada lucha, los ejércitos llegan a los pies del castillo, plaza que es finalmente conquistada por los piratas berberiscos. Aun así, las esperanzas no decaen entre el ejército cristiano: esa misma tarde se volverá a concentrar en torno a sus muros y solicitará la rendición de sus ocupantes. Tras la negativa de los moros, comenzará una segunda batalla que culminará con la derrota definitiva de éstos, que son arrojados simbólicamente al mar.

Naturalmente, y como no podía ser de otra manera en una fiesta típicamente alicantina, todo el espectáculo está aderezado por luces, pirotecnia, profusión de sonidos, tambores, fuegos cruzados… en medio del amanecer veraniego levantino. Sin duda, toda una experiencia que merece la pena ser vivida.