del 13-ago-2018 al 16-ago-2018

Moros y cristianos en Denia

De todas las lucidas fiestas de Moros y Cristianos de la Comunidad Valenciana, la que todos los años tiene lugar del 13 al 16 de agosto en Denia.

Es quizá la más antigua, pues se tiene constancia escrita desde el siglo XVI, concretamente en 1599.

En aquel año las costas alicantinas lejos estaban de ser totalmente seguras, pues las incursiones de los berberiscos procedentes del norte de África eran muy habituales. Sin embargo, y a pesar de que el asunto no era una broma, pues estas escaramuzas a veces se saldaban con victorias moras y cautivos cristianos, secuestrados y vendidos en tierras lejanas para trabajar como esclavos, ya se organizaban festejos para representar y conmemorar las batallas.

El de invasiones berberiscas era un problema que preocupaba sobremanera a Felipe III. Por este motivo, y porque su principal valido, el Duque de Lerma, era además Marqués de Dénia, el rey visitó la localidad hasta en tres ocasiones. En una de ellas, entre el 12 y 18 de febrero de 1599, el noble organizó una de estas representaciones de moros y cristianos para deleitar al monarca, de la que queda constancia documental.

No obstante, la fiesta, tal y como la conocemos hoy día, nació en el siglo XX y comenzó a gozar de una gran aceptación popular a partir de los 80, gracias al crecimiento de las filaes o comparsas de moros y cristianos.

Las celebraciones siempre tienen lugar en los días centrales de agosto. Comienzan con la escenificación del desembarco moro en la tarde de la primera jornada, en el puerto de Denia. Acto seguido llega la firma de la tregua, que da lugar a un período de convivencia entre las dos culturas. Sin embargo, rompen el trato las tropas moras, por lo que los cristianos tomarán venganza.

Durante el día 14 tiene lugar el desfile infantil, en el que los niños aparecen ataviados con sus mejores galas, pero el 15 es la jornada de moros y cristianos por excelencia. Tanto el ejército moro como el cristiano han tomado la ciudad y desfilan mostrando su superioridad y vestimentas. La música medieval y mora, y sobre todo el boato, las luces, y los detalles de los trajes y las galas contribuyen a crear un ambiente misterioso y mágico que atrapa al visitante.

Por fin llega el día 16 con la escenificación del desembarco cristiano. El capitán y sus soldados llegan a la ciudad y los dos bandos se retan; comienza una encarnizada lucha de arcabucería. Momentos después llega el milagro de la niebla, extraño suceso referido en las crónicas: una espesa bruma se cierne sobre las tropas moras que, desorientadas, caen derrotadas.

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