Un reconocimiento internacional que confirma una forma de trabajar: exigencia, consistencia y hospitalidad mediterránea llevadas al máximo nivel.
Calles estrechas donde la piedra es el tema común de las antiguas construcciones que conforman el bonito casco urbano de Jávea. Un recorrido por las modestas cabañas y casas palaciegas de varias épocas y estilos, incluidos el gótico, el neoclásico y el modernista, descubriendo las historias que acechan en cada rincón de una ciudad completamente mediterránea.
Fueron los frecuentes ataques de los piratas los que obligaron a los habitantes de Jávea a dirigirse dos kilómetros tierra adentro desde el litoral hacia una posición más elevada que ofrecía un mayor potencial defensivo, lo que llevó a la construcción de un recinto de gruesos muros que hoy circunda el Centro Histórico de Jávea.
La piedra desnuda de toba es el rasgo arquitectónico distintivo común en todo el casco urbano de Jávea, siendo los edificios clave el Ayuntamiento y el Mercado de Abastos, entre otros.
Entre las callejuelas del corazón del casco antiguo se alzan modestas casitas con sus fachadas encaladas repletas de flores de colores en los balcones, casas palaciegas de diferentes estilos de épocas, góticas, neoclásicas y modernistas, portales abovedados, ventanas góticas y rejas de hierro forjado, todo coronado por la piedra local distintiva.
Por su parte, el casco antiguo también cuenta con un gran patrimonio histórico, sobre todo, por ejemplo, la "Iglesia Fortificada de San Bartolomé", de estilo gótico isabelino, y el Museo Arqueológico y Centro Cultural, que bien merecen una visita para conocer más el pasado y presente de la localidad de Jávea.
Otra curiosidad del casco antiguo de Jávea es la posibilidad de degustar en sus modernos restaurantes la cocina local más tradicional, sirviendo platos típicos que se hacen aún más agradables por el siempre presente trato amable en un ambiente acogedor.
Un reconocimiento internacional que confirma una forma de trabajar: exigencia, consistencia y hospitalidad mediterránea llevadas al máximo nivel.
Hay un momento muy concreto en cada viaje que, en realidad, sucede mucho antes de hacer la maleta. Ese instante en el que empiezas a imaginar el verano, con quién vas a compartirlo, cómo quieres sentirte o qué tipo de lugar quieres recordar meses después.
Hay proyectos que nacen cubriendo una necesidad y otros que, con el tiempo, terminan formando parte de la identidad de un lugar. Hace 25 años, Abahana Villas comenzaba su andadura en el norte de la Costa Blanca con una idea clara: ofrecer una manera diferente de vivir el Mediterráneo. Más humana, más cuidada, más auténtica. Lo que empezó como una visión ligada al alquiler vacacional, hoy se ha convertido en una marca profundamente conectada con el territorio, con sus villas, sus propietarios y los miles de huéspedes que han descubierto esta costa a través de ella, de manera mucho más cercana, casi de boca a boca.