del 15-sep-2018 al 29-sep-2018

Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos en Altea

Durante el cuarto fin de semana del mes de septiembre, en Altea se celebran las fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo del Sagrario, junto a las de Moros y Cristianos en honor de San Blas, patrón de la Villa.

Viene celebrándose desde 1979 con actos de pregón, embajadas, dianas y desfiles. Unas fiestas por dos, en donde las calles de Altea rebosan luz, color y mucha música.

Y es que, Altea encierra una gran historia entorno a sus fiestas. Cuando Jaime I desembarcó en la localidad, descubrió en Altea la localización perfecta para defender el resto de territorio marítimo. Siglos después, se siguen conmemorando en la localidad las tradicionales fiestas que evocan la lucha entre Moros y Cristianos… Unas fiestas en las que no faltan las tracas, mascletás y, por supuesto, la tradicional batalla que recrea la ocupación árabe y su posterior reconquista.

La celebración conjunta de las fiestas patronales junto con la de los Moros y Cristianos, asegura un ambiente lleno de diversión y alegría con actividades y eventos para grandes y pequeños. En el centro social se dan cita bailes y meriendas para los más mayores, mientras que la programación también incluye días enteros con cuentacuentos, parques de atracciones infantiles y juegos para los niños.

Verbenas, fuegos artificiales, barracas, pasacalles y espectáculos musicales se suceden a la vez que los actos religiosos: ofrenda floral a la Virgen del Consuelo, escenificación de la llegada del Cristo al pueblo, Entrá de la Murtá (donde se esparcen por las calles ramas troceadas de hierbas aromáticas recogidas en el monte, sobre todo mirto), o la emocionante procesión portando al Santísimo Cristo del Sagrario, que suele procederse de una misa solemne cantada y que concluye con un impresionante castillo de fuegos artificiales en el dique del paseo marítimo, son los actos más sonados.

Tras la jornada de celebración en honor al Cristo, se suceden las conmemoraciones en honor al patrón de la villa, San Blas, con uno de los momentos más emblemáticos: la entrada mora y cristiana con un imponente y colorido desfile en el que los trajes y las representaciones adquieren todo el protagonismo. El momento de la concentración de filas en la plaza de la Creu, para subir a la embajada cristiana situada en la plaza de la iglesia, el alardo y la rendición mora, son otros de los imprescindibles de las fiestas.

Y es que, los desfiles son la parte más turística de la fiesta y se celebran en dos días: la tarde del sábado y la del lunes. Mucha música y color acompañan la vida de Altea sobre todo en los cuatro últimos días.

Entrega de banderas, paellas al mediodía, espectáculos musicales para los niños y la gran despedida en la barraca festera con música y monólogos, ponen el punto y final a los intensos días de conmemoraciones y diversión.

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